jueves, 29 de septiembre de 2011

Marea Firma discos en Madrid II

   Multitudinaria firma en Madrid.
Nueve horas, y se dice pronto, son las que estuvieron los de Berriozar firmando discos en el Fnac de Callao.
   Estoy convencido, aunque no sea esa la cuestión, de que con su último trabajo van a batir muchas marcas, y lo del martes, fue una prueba de ello. Si el anterior record firmando discos lo habían establecido años atrás en ocho horas, esta vez añadieron una más, cuan muesca en la culata, y lo que para cualquiera puede convertirse en un suplicio, a esta gente parece no hacer mella, habida cuenta de que a las dos de la madrugada todavía bromeaban con el personal, cómo si fueran las seis de la tarde. Ni aún arropados por el calor y el cariño de los fans debe ser fácil mantener el tipo durante tanto tiempo, allí de pie, en un firma foto, foto, firma, besos, abrazos, y vuelta a firmar otra vez. Y es que ninguna de las más de dos mil personas que por allí pasaron se fue a casa sin hacerse la consabida foto con los Marea. Lejos de cualquier duda en lo musical, es aquí donde radica la grandeza de esta banda, en la calidad humana de cada uno de sus miembros.
   En la calle, la fila llegaba hasta Sol. Una fila que parecía no menguar, ya que la gente que entraba al Fnac, era reemplazada por otra, que iba llegando según salía del trabajo, estudios, o lo que fuera que estuvieran haciendo. Gente llegada de todas partes, y que desde las doce del mediodía ya hacía cola para una firma de discos que comenzaba a las cinco de la tarde.
   Mi admiración hacia todos esos seguidores de Marea que allí se dieron cita, con el único pretexto de llevarse a casa el disco firmado, el abrazo sincero de todos y cada uno de los componentes de la banda, o una foto para el recuerdo. Se me hacía difícil de asimilar, conversar en la calle con gente llegada de Cordoba, Málaga, León, o esa pareja de Galicia que a las dos de la madrugada partía hacia su tierra, después de toda una tarde esperando en la cola, para ver cumplido un sueño de escasos minutos.
Un placer poder abrazar de nuevo a la peña del Secadero, a Hedy, Africa y Alicia, y eternamente agradecido a Karlitos y Soraya, y Txema y Marta, que me acogieron en su casa, y estuvieron pendientes de mí desde que pisé Madrid. Os debo una. 
Por cierto Txema, un diez para ese embutido salmantino que me preparó tu madre, y del que di buena cuenta a la altura de Calatayud. 

Marea Firma discos en Madrid




martes, 27 de septiembre de 2011

27 de septiembre...

   Todo listo, en unas horas, toca disfrutar de ese momento mágico que supone quitar el celofán al cd, deleitarse con el digipack, ojear el libreto, la galleta, tocarlo y volverlo a tocar, darle una vuelta, otra, y salir corriendo al coche, a casa, a cualquier sitio donde hacerlo girar, y darle volumen.
Salud y rocanrol.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Marea, de vuelta a Berriozar

   Terminado el curro en Canadá, Mapatxe y Kolibrí regresan a casa con el máster en la maleta.
La banda se muestra exultante, por lo visto, el disco supera todas las expectativas. 
Han pasado ya unos días y Kolibrí me llama,  --Fernando, el jueves en el estudio, vamos a hacer una audición para los medios, y me gustaría que estuvieras. Yo andaba pasando unos días un tanto de bajón, y la noticia me pone las pilas; vaya lujazo, todo un privilegio poder escuchar este disco en primicia.
Para describir aquella tarde en los Estudios R5 necesitaría varios folios, así que dejo aquí el reportaje que J. Oscar Beorlegui  hace para la Rock Estatal, y en el que define mejor que nadie,  ese primer encuentro con "En mi hambre mando yo".
Al disco, cómo al chuletón, vuelta y vuelta, que la primera escucha nos supo a poco a todos.
Y todavía con los pelos cómo escarpias, la hora de las entrevistas.  

sábado, 3 de septiembre de 2011

Marea Promo

Marea Grabación II

   Los días pasan lentos por aquí, la ansiedad por escuchar lo que están haciendo, va en aumento, pero según parece, en Vancouver todo marcha viento en popa. Las fotos y los videos que cuelgan en internet, no hacen sino ponernos los dientes más largos.
Compadreo con Mike en el estudio; los de Berriozar cuelgan en los estudios Warehouse la bandera con su mítica calavera. Allí donde sólo los más grandes se han permitido dar brillo a sus discos, van ellos, la única banda del estado que puede decir "yo estuve allí", y dejan su huella.
Y por fin dan por terminado su trabajo. Aún les ha sobrado tiempo, y pueden darse el lujo de hacer algo de turismo. Canadá es un territorio plagado de lagos e inmensos bosques. Osos, renos, ardillas... Mapatxe y Kolibrí tienen que sentirse cómo en casa.

Marea Bienvenido al Secadero I

   Un mes después, y todavía una sonrisa se dibuja en mi cara, cuando recuerdo el rodaje de Bienvenido al Secadero.
Jamás he conocido un equipo de tan alto standing, cómo el que coincidió en el Sorpresa. Producción, técnicos, maquillaje, vestuario, actrices y actores... Una especie de conjunción de astros, vamos, cómo cuando el cometa Halley, que aparece cada 75 años, coincide con que Venus y Saturno, se encuentran perfectamente alineados, y la luna llena se refleja sobre la playa de Barayo (ya se me ha ido la olla).
Increíble el buen rollo reinante durante los dos días de rodaje, y los vínculos creados, vínculos que han traspasado la pantalla, y han ido más allá de lo meramente profesional.
Lo peor, la despedida. Todavía recuerdo a Sonia, allí, plantada delante mío, con su vestido de troglodita, haciéndome "la marea". Un trocito de mí, se quedó en el Sorpresa.

Marea El descanso del guerrero I


Marea On the road

   El martes 26 de julio, marchamos para Madrid, rumbo al Sorpresa. El puticlub, situado en las cercanías de la capital, iba a ser nuestra segunda casa durante dos días.
Bienvenido al Secadero, primer single del disco, fué uno de los temas elegidos para el rodaje del videoclip.


Marea Grabación I

   Cuando Kutxi me comenta que han pensado irse a mezclar a Canadá, la verdad, me sorprende mucho.
La grabación estaba bastante avanzada, y joder, a mí me molaba mucho cómo iban quedando los temas, más teniendo en cuenta que sonaban a pelo, y que todavía ganarían mucho una vez mezclados.
Vale, si, lo mío no es oído, tan sólo orejas, que aunque algo tienen que ver, no confundamos, no es lo mismo.
Me confieso super fan de Kolibrí, tanto cómo persona, cómo músico, y por supuesto cómo productor. Para mí, tanto el trabajo que había hecho con las diferentes bandas a las que había producido, cómo con los discos de Marea en los que su mano estaba presente, era impecable.
Podía irse mucho más allá? tanto podía notarse la mano de un tal Mike Fraser? merecería la pena el enorme esfuerzo que la banda debía hacer? Ay, ignorante de mí...
Vaya con los pueblerinos, de Berriozar a Vancouver... Mapatxe y Kolibrí, cómo salidos de una película de Pixar.
Lo que vieron en Mike Fraser, estaba claro, es el number one, a trabajado con grupos del calibre, de AC/DC, Metallica, Whitesnake, Joe Satriani, Van Halen, Aerosmith... pero, que habría visto el bueno de Mike, en los Marea, para decidirse a mezclar su disco, un tipo con una agenda super apretada, y que seguro mira con lupa cada trabajo, antes de dar el paso a mezclarlo. Vamos, que trabajo no debe de faltarle, y nunca antes lo había hecho con un grupo que cantase en castellano.
Supongo que lo que vió, fué un curro hecho con honestidad y salido desde el corazón. Después de cuatro años de barbecho, los Marea, fieles siempre a sí mismos, y sin hacer jamás concesiones a nadie, no podían registrar cualquier cosa. La música es un idioma universal, y al tipo debió de calarle muy hondo el trabajo de estos cinco bandoleros.

Kilómetro cero

   Pocas cosas hay más gratificantes para un fotógrafo de rock, que contar con la confianza de una gran banda, y sentirse partícipe de esa aventura que supone volver de nuevo a la carretera.
Miles de kilómetros de duro asfalto, devorados a ritmo de rocanrol, entre risas y cerveza, y con el eco del último bolo retumbando en la cabeza de todos.
Furgoneta, y al hotel, pruebas de sonido, y compartir esos txirimbolos en el backstage, siempre en la mejor de las compañías.
Vamos, faltan diez minutos. Por fin se hizo la magia, 3, 2, 1...  y la banda se arranca con los primeros acordes.
Dice mi compadre "El Pitxacorta" (tranqui socio, sabes que en cuestión de atributos andamos a la par),  que el tamaño no importa, pero cuando se trata de retratar a la banda de rocanrol más grande que ha parido madre, el nivel de exigencia que uno se autoimpone, es muy alto. Espero estar a la altura de las circunstancias, pero ante todo tengo un objetivo muy claro, disfrutar a tope de cada instante, con cada clic. Lo demás, vendrá rodado.
Cada gira es única e irrepetible, y esta si cabe, aún más.
Gracias MAREA, por dejarme acompañaros en este viaje.