jueves, 14 de marzo de 2013

Pescadores en Puerto de Vega

   Estos días de mal tiempo siempre me acuerdo de mi familia asturiana. El amigo Fredi jugándose el tipo en el mar, y Gema, su compañera, y hermana también del patrón de La Ninfa, sufriéndolo en tierra. El alma en vilo, intentar comunicar con el barco y no tener noticias, esperar esa llamada que nos diga que todo está bien y que no llega.
Siempre había querido hacer un reportaje sobre el trabajo de los arrantzales y hace unos veranos tuve la oportunidad de acompañarles una mañana de faena. En realidad no fue una mañana, el mar no está hecho para mi y tras echar la bilis una docena de veces, tuvieron a bien dejarme en tierra firme.
Suficiente de todos modos modos para hacerme una idea de lo duro que es este oficio. Cientos de metros de redes levantadas, para no recoger más que un puñado de peces. Salir de noche con el frío golpeando la cara, expuestos a que un golpe de mar te lance por la borda. Botellas, plásticos de todo tipo enredados en la red, y una pesca que apenas alcanza para costear el gasoil.
Hoy he mazado una botella de sidra por vosotros.


1 comentario:

  1. Fernando, muy interesante para gente de secano como yo, a pesar de todo supongo que buena experiencia, para la próxima ya sabes, boidramina,jajaja.
    Un saludo!

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