domingo, 30 de agosto de 2015

Raúl Gasteiz

   Barrikero hasta la médula, de los de primera fila y sudar la camiseta.
El cabronazo que llenaba el foso con cientos de púas de papel, de manera que era imposible encontrar una auténtica, cuando los Barri tiraban alguna desde el escenario.
Sin gente cómo él, dispuesta a robarle horas al sueño, y hacerse cientos de kilómetros en la carretera, el rock and roll no sería lo mismo, porque que no olvide ninguna banda, que si están allí arriba, es porque hay gente ahí abajo, que los sigue cueste lo que cueste.

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